miércoles, 15 de julio de 2009

No hay septimo malo...

MEMORIAS DE TAXI

El momento en el que subí a aquel auto llegó en el mejor momento. La lluvia comenzaba a arreciar y ya estaba parado ahí en una esquina de la avenida reforma sin paraguas, impermeable o algún otro objeto que evitara que me mojase.
Fue entonces cuando se paró Don Alejandro a quien saludé como siempre con cordialidad. Me senté en la parte trasera del auto y fue el mismo Alejandro el que comenzó la conversación.

Para mi platicar con los taxistas es algo mágico, nunca se sabe todos los conocimientos que ellos pueden tener, es por lo mismo que siempre intento subirme a taxis en los que el chofer tiene el cabello cano, canas que no son más que señales de sabiduría.
Después de que Don Alejandro tocó el tema de la lluvia yo le pregunté acerca de cómo iba su trabajo – muy castigado – me contestó. Estos tiempos de vacaciones son de verdad muy malos porque son los niños los que mueven al mundo, y pregúntenme si no. Lo que no haría por mis hijos. Don Alejandro me comentó que además de la falta de madres con niños en las calles pidiendo taxi, lo que estaba por venir era todavía más complicado, los útiles escolares. Alejandro Ortiz es un señor de unos cincuenta años, cabello cano, cuerpo musculoso, sus ojos en el retrovisor se veían mucho más jóvenes que los cincuenta años que representaba, se veía a leguas que había vivido mucho y había tenido una vida llena de momentos felices.

Al mencionar el tema de los útiles escolares mi pregunta obligada fue ¿Cuántos años tienen sus chiquitos? Don Alejandro se rio de una manera un poco burlona, - ¿pequeños?- preguntó – No mi Don, las mas chiquitas tienen 21 años, son trillizas. En ese momento me sorprendí y puse una cara con la clásica boca abierta que caracteriza al asombro. ¿Trillizas? – pregunté de nuevo – Sí, me contestó, son las más chiquitas de la familia. Al preguntarle que de cuantos era su familia casi me voy para atrás, y me hubiera ido de no haber tenido el respaldo del asiento. Mi don, tengo siete. ¿Siete hijos? Pregunté extrañado. No, siete hijas – me dijo orgulloso -. Fue entonces cuando comenzó la historia.

Don Alejandro efectivamente tenía 51 años. Era padre de siete hermosas hijas, cuyas edades fluctuaban entre los 28 y los 21. Al igual que su esposa, las siete (mujeres ahora) decidieron estudiar medicina y todas tienen distintas especialidades. La madre es médico forense. Él decidió hacerse la vasectomía después de ese último intento por tener un varoncito. Veinte años después acudió con su médico porque alguien le había dicho que la vasectomía tenía que hacerse cada veinte años, su médico le dijo que no había problema que él estaba bien, y que no tenía que someterse a algún otro procedimiento. Don Alejando se confió.

Hace tres meses su esposa le dio la noticia de que estaba embarazada, misma que recibió con incredulidad. Inmediatamente acudió a su doctor que años antes le había dicho que no tenía nada de que preocuparse. El doctor lo primero que le dijo es que si estaba seguro de que este embarazo era de él, pregunta a la que casi contesta con un par de golpes. No lo hizo.

En efecto, la vasectomía tiene que realizarse una vez cada veinte años y en efecto su esposa estaba embarazada de él. Hace unos días regresaron al médico, revisiones de rutina, en especial si tomamos en cuenta de que la esposa de Don Alejandro tiene su misma edad, 51 años. Le pidieron al doctor que si en el ultrasonido se puede ver ya el sexo del bebé y el dijo que sería complicado pero que igual les podría dar un resultado con 70% de seguridad.

Al momento de realizar el ultrasonido el doctor les dio la noticia al instante – Señor, este embarazo es múltiple, hay dos fetos aquí – Después de su última experiencia de hacía 21 años, me puedo imaginar la cara de Don Alejandro al enterarse de la noticia.

Tiempo después los resultados del ultrasonido llegaron a las manos de Don Alejandro y su esposa, no sé exactamente porque vía. Ya sabía que venían los hijos ocho y nueve de la familia sólo falta ver que sexo iban a tener. Después de siete mujercitas, Don Alejandro posiblemente pensó que al ver que uno de los bebés era niña era un reto del destino, pero cuando se dio cuenta de que por fin el otro bebé iba a ser varón, seguro que dibujó una sonrisa en su rostro igual que la que tenía al momento de contarme esta parte de la historia.

Por fin después de siete niñas, don Alejandro iba a tener a su varoncito. Si vendrán las desveladas, como cuando nacieron las trillizas en las cuales don Alex me dijo que pasó más de un mes seguido sin dormir porque siempre había una de ellas llorando, si vendrán más gastos, si vendrán posiblemente tiempos difíciles, pero Si, también vendrá el primer varón de la familia Ortiz y esa noticia llena de orgullo a Don Alejandro.

Por cierto, ya apalabró a las siete hijas para que entre todas se encarguen de sus hermanitos por venir y que él pueda descansar bien, para manejar su taxi.

4 comentarios:

  1. Rodo: Créeme que para mí también es mágico charlar con los taxistas...en cada uno de ellos, encuentras miles de anécdotas, incluso, hay veces que son atinadas para algún problema que vivimos....que historia de este Don Alex, pero los milagros exísten....LLMR

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  2. ¡Wow! No puedo creer que haya todavía familias grandes así de felices. Se ve el matrimonio de Don Alejandro es feliz, aún teniendo ambos 50 años. Tal vez me escucho un tanto pesimista pero pensaba que ese tipo de situaciones felices ya no existían. Finalmente Don Alejandro tendrá a ese niño que tanto esperaba, con más años y menos paciencia pero aún así serán ambos la alegría y los más consentidos por todos.

    ¡Me encantó tu post, amigo! ¡Te quiero mucho!

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  3. Coincido que hay muchas historias, sabiduria y gran corazón que los taxistas pueden compartir. Lamentablemente no todos nos damos la oportunidad de descubrirlas.
    Afortunadamente existe gente como tú, que con su sensibilidad, respeto y amor a la vida. Nos trasmite con un humor muy caracteistico estos pensamientos.
    Ya estoy en espera de la siguiente historia, la cual seguramente,me hará llorar y pensar que todos tenemos sueños, gente a la que queremos y una razón para ser mejores.
    Excelente!!! TQM AMAA

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  4. Salve Rudy! Excelente idea, hay algunos acentos fuera de base. Ojalá tus taxistas nos ayuden a mejorar la narrativa urbana y que siempre puedas contarnos del viaje: así sabremos que llegaste bien. Creo haber viajado con el taxista de la "rorra" o con algún clon de él :)

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