miércoles, 30 de septiembre de 2009


EL VIEJO Y LA HONESTIDAD

Ha sido impresionante la cantidad de ocasiones en las que me he subido a taxis que son manejados por chóferes de la tercera edad. Sus rostros arrugados, sus manos delgadas, sus dentaduras incompletas, sus ojos tristes, posiblemente por la edad, o bien por el sufrimiento de tener que estar trabajando doce horas diarias en vez de estar retirados y descansando en sus casas.

Lamentablemente eso del retiro es sólo para personas precavidas o bien suertudas. Las Afores son mecanismos de ahorro que no he tenido la oportunidad de probar, siendo que he trabajado como profesionista independiente desde que me gradué de la universidad hace ya ocho años. Las personas precavidas son aquellas que abren un seguro de ahorro para el retiro, que en su momento podría sonar muy caro pero que sin duda a largo plazo es una manera de poder estar sentado en tu casa haciendo lo que más nos guste cuando pasemos de los 55 años.

Me subí a un Tsuru que se encontraba en muy buenas condiciones, de hecho, creo que es el taxi mas cuidado en el que me he subido desde que comencé a escribir este espacio. Detrás del volante, un anciano que cumplía con todas las características anteriormente descritas. El hombre me preguntó a dónde nos dirigíamos. Su voz se entrecortaba y la verdad era muy poco entendible.

La tarde soleada era un infierno para andar en el auto, tan sólo el pensar que este señor tenía que pasar muchas horas de su día dentro de su taxi se me hacía inverosímil.

- Hace mucho calor señor – le comenté esperando una confirmación
- Así es joven, este güero está que arde

Me dio risa su comentario, no porque el sol ardiera, sino por el apodo que utilizó, en mi vida sólo he conocido a otra persona que le dice güero al astro rey.

- Pero no nos queda de otra joven, hay que trabajarle
- Así es señor, no nos queda de otra
- ¿Usted ya va a comer me imagino verdad?
- Si señor, ¿usted ya comió? – le pregunté
- No joven, me falta rato aquí en el taxi, apenas empecé – me contestó con cierto tono de decepción y la verdad me costó mucho trabajo entenderle
- ¿A que hora acaba?
- Yo trabajo doce horas diarias joven, sólo así me sale para vivir
- ¿Doce horas? Contesté consternado

Siempre he sido de la idea de que se debe de trabajar para vivir y no vivir para trabajar, en todas las empresas, en todos los trabajos, detesto cuando nos hacen quedarnos más tiempo del horario oficial y detesto todavía más que el pago de horas extras sea una práctica totalmente olvidada en este país. Recuerdo muy bien a un jefe que tuve en la universidad. Cuando alguien me pregunta que para mí que significa ser jefe, yo contesto con su nombre: José Duarte. Mi Gran Jefe Duarte fue mi guía durante dos años en la asociación de estudiantes de comunicación del TEC de Monterrey, y en cuestiones de horarios siempre fue muy estricto, en más de una ocasión nos corríó a todos de la oficina cuando el horario de trabajo había llegado a su fin. Pepe de la misma manera me enseñó muchas cosas que la gente pasa inadvertidas. Una de ellas, y que siempre aplico en cualquier tipo de evento que yo organice, es que los organizadores comemos hasta el final. Y siempre que lo aplico, me acuerdo de él. Ojala todos los jefes fueran como Pepe.

- ¿Y desde cuando trabaja en el taxi señor? – le pregunté tratando de seguir con la conversación
- Uy (sic) joven, desde hace 50 años – me dijo, cambiando la consternación por orgullo
- ¿50 años?
- Así es joven
- ¿Pues cuantos años tiene usted?
- 75 cumplidos la semana pasada – el chofer me vio por el retrovisor y esbozó una sonrisa única. La falta de dientes era más que obvia, pero su sonrisa era sin duda angelical.

Me puse a hacer cuentas mentales que luego tuve oportunidad de expresarle al distinguido personaje que conducía el vehículo que me llevaba a mi restaurante favorito (si no por la exquisitez de la comida, si por el bajo precio). 50 años trabajando detrás del volante, eso es más que una vida para muchas personas, 50 años trabajando doce horas diarias, eso es 25 años íntegros de su vida manejando. Ahora lo admiraba, seguro que no es nada fácil.

- Lleva mucho tiempo manejando señor
- Y a mucha honra joven, créame que no lo cambiaría por nada del mundo – me costaba mucho entenderle, entre el nivel de su voz, su inflexión y los cientos de ruidos que se alcanzaban a escuchar de la calle, si que era complicado.- No me arrepiento de nada señor- continuó – y si tuviera que vivir de nueva cuenta y tuviera la opción de volver a elegir, volvería a ser taxista.

Gracias a Dios y posiblemente a mis habilidades he tenido la oportunidad de trabajar en varios lugares que tienen que ver al cien por ciento con lo que estudié en mi carrera, revistas y radio sobre todo. Pero de verdad, ¿Cuántas personas están de verdad contentas con lo que hacen para vivir?, ¿Cuántos de nosotros nos levantamos con ganas de ir a la oficina?, ¿Cuántos de nosotros deseamos que termine el domingo para ir a trabajar al día siguiente?, la respuesta: MUY POCOS.

El viejo me platicó que el taxi era suyo y que gracias a Dios lo podía trabajar bien, pero que estaba pensando en retirarse próximamente y buscar a alguien honesto que le trabajara el coche, pero él no podía confiar en la gente, porque siempre como mexicanos tratamos de aprovecharnos de los demás. El rentar el coche le daría aproximadamente 400 pesos diarios, mismos que para alguien de su edad son muy buenos.

Llegamos al restaurante, a pesar de la distancia y del tráfico el taxímetro tan sólo indicaba 19 pesos. Le di un billete de a cincuenta, y a diferencia de anteriores oportunidades, en esta ocasión no se lo podía dejar todo, me hubiera gustado.

- Cóbrese veinticinco – le ordene mientras le daba el billete
- Gracias joven

El viejo comenzó a buscar monedas entre la morralla que traía en el cenicero del auto y me regresó el cambio

- Fue un placer platicar con usted – le dije
- El placer fue todo mío joven

Mientras contaba las monedas que me había regresado me di cuenta no sólo de que el señor no se había cobrado los 25 pesos, sino que me había regresado cuarenta pesos en total. Y como buen mexicano hice algo que ojala todo el mundo hiciera.

- Señor, me está regresando cuarenta pesos – le comenté mientras le regresaba quince pesos
- ¿De verdad?- me preguntó incrédulo.
- Si, tome, ahí estás los otros quince

El anciano se quedó perplejo por unos segundos hasta que por fin me comentó:

- Que afortunado fui de que haya sido usted en este viaje señor, cualquier otro se queda con el cambio
- Lo bueno es que no soy cualquier otro y créame el afortunado fui yo.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Filosofía Futbolera


Desde que comencé a escribir este espacio me imaginé que iban a ser muchos los taxistas que me platicaran sobre futbol. De hecho, casi siempre es lo primero que pregunto “¿Vio el partido del Cruz Azul?”, “¿A qué equipo le va mi jefe?”, “¿Cómo vio al América”?

De todos es sabido que el deporte nacional por excelencia es el futbol. Casi todos los habitantes, al menos de esta ciudad, son fanáticos de este deporte. Para mi sorpresa, no fue sino hasta esta ocasión en la que un chofer de taxi me hace la plática acerca del deporte que se autonombra como el más popular del mundo.

-¿Vio el partido del América ayer? – le pregunté al taxista unos segundos después de subirme al auto.

El día anterior el América había logrado algo que no conseguía desde 1994 y era anotar siete goles en un partido. Lamentablemente, su rival, el Toluca, no metió ocho y entonces el partido se lo llevaron las Águilas.

- Como no lo iba a ver señor – me contestó como reprobando mi pregunta – Que partidazo del América.
- Le va al América supongo
- No señor, le voy al Guadalajara

En ese momento me sentí como inmerso en una película muy mala. Como si el guión no estuviera para nada fundamentado, nunca había escuchado un comentario similar, nunca en mi vida un aficionado al Guadalajara me había comentado que estaba contento por el América. Vamos, ni siquiera en las competencias internacionales, el América siempre será el equipo más querido del país, para cierto grupo de personas, pero para el resto, siempre será el equipo más odiado. Le pregunté al taxista que cómo era posible que me dijera tal cosa…

- Señor, soy aficionado al futbol, y siempre que un equipo meta siete goles es motivo de asombro
- Mientras la víctima no sea el Guadalajara – agregué
- No señor, si el América le hubiera metido esos siete goles a las Chivas hubiera sido igual de sorprendente
- Pero seguro estaría muy enojado
- Para nada señor, de que sirve enojarme por un partido de Futbol? Hay cosas más importantes en la vida que eso ¿no? Como ver que hay gente tirando basura en la calle, o bien que asesinaron a alguien en algún lugar, o enterarte que tu yerno le pega a tu hija, esos si son motivos de enojo, el ¿Futbol? De verdad que los que se enojan por él ni siquiera deberían de considerarse aficionados, siempre es mejor ver un buen partido que enojarse porque perdió tu equipo.

En ese momento sentí como si un balde de agua fría hubiera caído sobre mi cabeza. La filosofía de vida del chofer me dejó perplejo. Desde niño he sido muy apasionado por los deportes, en el caso del Futbol, le voy a Cruz Azul desde que tenía aproximadamente catorce años, y ahora, ya con treinta y un primaveras encima, me deprimo sólo de pensar que en todo este tiempo han sido campeones en una sola ocasión.

- La verdad es que si disfruté el partido – continuó platicando el conductor – ya cuando iban 5-1 dije este arroz ya se coció, el América se va a echar para atrás y va a jugar a medio galope el resto del partido. Pero no, fueron por más y metieron otros dos goles.
- Mire nada más, eso es resultado de las enseñanzas que les ha dejado Chucho Ramírez
- Y es que mire, los mexicanos somos bien conchudos, ayer el América se vio como equipo europeo, siempre buscando más, nosotros aquí ya cuando tenemos algo seguro nos echamos para atrás ¡y en todo eh!
- ¿en todo?
- Así es señor, cuando estamos buscando trabajo ahí andamos todos catrines, bien vestiditos, corbatita y toda la cosa, pero cuando ya lo tenemos nos olvidamos de eso y comenzamos a estar fachosos. O como en las relaciones de pareja señor, cuando andamos tratando de quedar bien con una chava, si hay flores, cartitas, detalles y demás, pero cuando nos casamos con ella lo dejamos de hacer
- Yo siempre he creído en que las relaciones son un proceso de enamoramiento continuo – le dije- nunca hay que dejar de enamorar a la pareja.
- Ojala todo el mundo tuviera esa filosofía señor, lamentablemente eso casi no pasa, seguro que usted entonces no es de los que se tiraría un clavado en el área ¿verdad?

Los dos echamos a reír, me puse a pensar que debería de existir algún tratado sobre las similitudes que existen entre el futbol y las relaciones de pareja, de verdad que supuse que además de esta habría muchas más.

- La verdad es que ya era justo que el América le diera una victoria así a sus aficionados
- Si sigue hablando así voy a pensar que usted es uno de ellos jefe – le contesté
- Para nada señor, cuanto tiempo había pasado desde que el América, “Uno de los equipos grandes” no le daba una satisfacción así a su gente
- Mucho tiempo
- Y pues ya se lo merecían, mi hijo le va al América, ¿tiene usted una idea de su sonrisa cuando estaba viendo el partido?
- Debe de haber sido preciosa – contesté imaginándome la sonrisa de mi hijo
- Claro que lo era, y por eso me dio todavía más gusto que ganara así.
- Me imagino, posiblemente si mi hijo le fuera al América también estaría contento.
- Claro – me contestó emocionado
- Ojalá mi Cruz Azul me diera satisfacciones así de vez en cuando

Todos los aficionados al futbol seguramente saben lo que ha pasado en el último año y medio, Cruz Azul llegó a las finales de los torneos Clausura 2008 y Apertura 2008 (Si ironías que sólo pasan en México, el torneo Clausura se juega antes que el Apertura). La primera la perdió con Santos Laguna en Torreón, la segunda la perdió en Toluca en tiros de penalti contra los Diablos.

- Le juró que lloré ese día – le dije
- Pero regresamos a lo mismo- apuntó – Para que desgastarse, era un juego de futbol
- Pues sí pero, después de tantos años sentía que ya nos tocaba
- Yo pensé lo mismo, pero ya ve, jugaron otros factores además de los jugadores, como el árbitro.
- Ya ni me lo recuerde – le contesté algo decepcionado – Nos robo un penalti, pero bueno, a final de cuentas empatamos un poco después, la policía del karma correteó al Toluca.
- Y luego al Cruz Azul – me dijo mientras se reía
- Perdón señor – reparó rápidamente.
- No se preocupe, ya estoy acostumbrado.

Sin duda alguna la vida es muy corta y como dijo Paul McCartney, es demasiado corta para andarnos preocupando y peleando por cosas sin sentido. Como el futbol por ejemplo, este deporte que levanta tantas pasiones que ha habido guerras que se han peleado por su culpa, tan apasionado que, lamentablemente, las porras de dos equipos no pueden estar juntas en las tribunas.

De verdad que echo de menos esos días en los que familias enteras podían ir al estadio a ver un partido de futbol, hace ya mucho de eso.

Sin embargo el soccer siempre tendrá esa naturaleza, sirve para reunir personas. Cuantas veces no nos hemos reunido con otras personas para ver partidos de futbol, aunque no nos interese mucho este deporte. Cuántas veces lo hemos utilizado como pretexto para tomar unas cervezas con los amigos, o simplemente como pretexto para salir a divertirnos un sábado.

Cuántas veces lo hemos utilizado como pretexto para romper el hielo en una reunión, para empezar esas incómodas pláticas con desconocidos, como este taxista que se despidió de mí dándome la gracias por una plática tan amena. Está de más decir que yo hice lo mismo.